La evaluación es el elemento esencial del proceso de enseñanza- aprendizaje que debe aplicarse tanto al aprendizaje del alumnado como a la propia práctica docente; su finalidad es mejorar el proceso de aprendizaje, el funcionamiento del grupo-clase y nuestra propia práctica docente.
Nadie duda de su importancia como medio para reorientar el proceso enseñanza-aprendizaje pero si además queremos mejorar nuestra propia tarea, bien como docentes o como alumnado debemos llevar a cabo una estrategia que nos conduzca a tal fin, la autoevaluación, es decir se trata de valorar la práctica docente desde el punto de vista del propio enseñante o alumno/a evitando así la evaluación externa o entre iguales.
Dicha autoevaluación no debe hacerse de forma paralela ni en un momento concreto sino debe estar inserta dentro de la actividad docente o de aprendizaje(si se trata de un alumno/a) mediante la observación de la propia práctica que va a permitir obtener claves para mejorar el desarrollo del proceso de enseñanza o de aprendizaje y por tanto los resultados.
Aún viendo la importancia de la autoevaluación, hay que señalar que presenta inconvenientes: falta de tiempo, falta de motivación, escepticismo o duda, individualización, no encontrar el momento adecuado...además en muchos casos no basta por si sóla para reorientar el proceso de enseñanza-aprendizaje.
Por tanto hay que señalar que como práctica, la autoevaluación debe darse en todos los niveles educativos y más aún si cabe en la formación profesional para el empleo, en la que puede verse como estrategia de aprendizaje para atender la diversidad si queremos una enseñanza de calidad en una sociedad democrática y plural como la actual.
Puede y debe ser un instrumento que facilite al/la docente atender, respetar y valorar los distintos alumnos/as según sus características(capacidades, intereses...) pues es la estrategia para educar en la responsabilidad, aprendiendo a valorar, criticar y reflexionar sobre el proceso de enseñanza y al/la discente le elimina el temor que encierra la evaluación pues le permite ser evaluador lo que aumenta su confianza hacia sí mismo permitiéndole ser más abierto al conocimiento significativo.
Tras estas líneas cabe recordar a Sócrates, filósofo de la edad antigua, con sus frases "conócete a tí mismo" y "sólo sé que no sé nada".
A continuación puede ver un video en el que se reflexiona sobre la autoevaluación y otro en el que se define la autoevaluación para mejorar
